27 de Septiembre de 2015

Malos hábitos Orales en Niños

Malos hábitos Orales en Niños

El deseo del lactante de succionar el pecho, el biberón o el chupón es un impulso indispensable para su supervivencia; es el primer vínculo con la madre y es la única forma que tiene para obtener los nutrientes necesarios para su desarrollo. Más del 80% de los bebés practican alguna succión adicional cuando no tienen hambre ("succión no nutritiva"). Esta necesidad de succionar es más fuerte durante los primeros 6 meses de vida y generalmente tiende a disminuir después del primer año de edad. Sólo un pequeño porcentaje continúa con el hábito después de los 2 años.

Hay quienes dicen que si el niño satisface esa necesidad al momento de comer, entonces no necesitará estar chupando nada más. Esto lo logramos haciendo trabajar al niño mientras come; se ha demostrado que el índice de niños con hábito de succión es menor en aquellos alimentados con leche materna, ya que el esfuerzo que hacen al succionar es mayor. Incluso hay veces que hasta terminan sudaditos del esfuerzo que hacen. En cambio, al alimentarlos con mamadera, es muy frecuente que le abramos un hueco más grande al chupón para facilitarle el trabajo, o para que termine de comer más rápido.

Malos hábitos Orales en Niños

 

Definitivamente, la succión es una necesidad fisiológica que participa en el desarrollo neurológico y puede considerarse un hábito de succión “normal” hasta los 2 ½ - 3 años. El daño que cause en la dentadura dependerá de la intensidad, frecuencia y duración del hábito. Sin embargo, lo ideal es que dicho hábito sea interrumpido antes de que la dentición permanente aparezca para evitar mayores malformaciones.

La posición de los dientes dentro de la arcada dentaria puede verse modificada por factores externos como los hábitos. Trataremos los más comunes que son la succión de dedo, mamadera y chupón, aunque también existe la succión de labios y lengua. Podemos tener también hábitos secundarios como frotarse a nariz, la oreja, un muñeco o una almohada.

Malos hábitos Orales en Niños

 

Las alteraciones o deformaciones que cause un hábito dependerá primero de la intensidad con que se dé; hay veces que cuando el niño está chupando, prácticamente podemos oír la fuerza con que succiona. Dependerá también de la duración o del tiempo que lo haga; si lo hace de día, sólo a ratitos, o para dormir, o si lo hace prácticamente las 24 horas del día. La alteración obviamente será más grave si hay mayor intensidad y duración. Darle el mamón a un niño que está en un parque jugando o en el supermercado NO es una buena costumbre pues hay veces que ni siquiera están succionando y simplemente tienen el chupón pasivo en la boca. Recordemos que la presencia del chupón por sí solo en la boca, ya le causa deformación. Es buena idea también retirarle el chupón de la boca una vez que se haya dormido.

La maloclusión también dependerá del objeto que se chupe, de cómo lo chupe y de qué otras “mañas” tenga mientras ejerza el hábito. En el caso de los dedos, generalmente se chupan el pulgar, pero hay niños que cuando se chupan el pulgar apoyan el dedo índice sobre el dorso de la nariz deformándola; hay otros que tienen como costumbre arrancarse el cabello (tricotilomanía) mientras se chupan el dedo o el chupón.

 

Los hábitos de dedo, mamadera y chupón causan problemas en la región anterior del maxilar ya que ocupan ésta parte, así que la mayor deformación la veremos en el perfil del niño:

  • Mordida abierta anterior: es la falta de contacto entre los dientes de arriba y los dientes de abajo, mientras las muelas sí tocan. Con este tipo de mordida es literalmente imposible que muerdan con los dientes de adelante, pues éstos no se tocan.
  • Separación de los dientes anteriores superiores con una posición inclinada hacia fuera y adelante.
  • Retroclinación de los incisivos inferiores por la presión inversa, o sea que los incisivos inferiores están inclinados hacia adentro.
  • Paladar en forma de quilla de barco o triangular.
  • Mordida cruzada posterior: por el angostamiento de la arcada superior; puede ser unilateral o bilateral.
  • Paladar profundo

Todos estos problemas pueden presentarse solos o combinados, y no necesariamente se manifiestan todos.

Frecuentemente nos preguntan si es mejor el chupón o el dedo. No podemos decir si hay un hábito mejor que otro, pues todos pueden causar grandes problemas en la formación de los arcos dentarios y por ende en la posición de los dientes. Tanto el chupón como el dedo causan el mismo tipo de malformación dental, pues por la posición en la que se coloca el dedo y el chupón causan malformaciones en el paladar y en la posición de los dientes superiores e inferiores.

 

La ventaja del chupón es que cuando decidamos verdaderamente tratar de quitar el hábito simplemente lo tiramos o desaparecemos, en cambio el dedo está las 24 horas del día a su disposición. También existen chupones ortodónticos que simulan más la forma natural del pezón y no deforman el paladar tan gravemente como los chupones tradicionales.

Malos hábitos Orales en Niños

Si el hábito le ha causado deformación en el maxilar superior y paladar, más una mordida abierta anterior, tendremos problemas con el lenguaje porque la lengua no sabrá donde colocarse para pronunciar ciertas letras o fonemas como la S, D, RR. Es importante corregir dichos problemas y la evaluación de un fonoaudiólogo o logopeda.

Con respecto a la gravedad, los problemas de malformación ósea y dental le crean al niño dificultad para hablar y tragar; y mientras más se espere para corregirlos, toma más tiempo y es más difícil para el niño. Tenemos casos de niños de entre 3-4 años que en 2 semanas se nos corrige la mordida anterior porque su hueso es más maleable. Si esperan hasta la vida adulta, la única forma de corregir una mordida abierta o una mordida cruzada posterior es por medio de ortodoncia correctiva (frenos) y muchas veces hasta es necesaria la cirugía.

¿CÓMO QUITAR EL HÁBITO?

Todo hábito es difícil de quitar. Lo más importante es que los padres sean estrictos a la hora de tomar la decisión de retirar el hábito, ya sea tirando los chupones o colocándole algo al dedo (esmaltes o líquidos que puedan darle mal sabor) o con algún aparato. Actualmente existen en el mercado soluciones tipo esmalte para uñas que se utilizan para ayudar a las personas que se comen las uñas; dichos esmaltes por su sabor amargo ayudan a la persona a evitar morderse las uñas. Estos también se pueden usar en los niños que se chupan el dedo, así como cosas que tengan mal sabor como la semilla del cedrón. No sugiero utilizar picante o sustancias irritantes pues si el niño se toca los ojos o la cara puede causarle otro tipo de problemas.

Cuando se trata del chupón, el niño puede llorar las 2-3 primeras noches añorando su chupón, pero luego lo supera; pero si a la segunda noche los papás deciden darle el chupón nuevamente, la próxima vez que traten de quitárselo será más difícil porque ya sabe que anteriormente se “salió con la suya” y seguirá llorando por más tiempo.

Hay niños que después de que se coloca un aparato rompe- hábito dejan de chuparse el dedo en la primera semana, pero no podemos considerar que el hábito se ha roto hasta aproximadamente 3 meses después cuando se ha reprogramado su actitud y sus necesidades. Aunque el hábito se rompa solo, debe seguirse reforzando positivamente y mantenerse una modificación de conducta. Generalmente el tratamiento con aparatos dura aproximadamente 6 meses.

El tratamiento temprano da mejores resultados. La colocación de un rompe hábito conocidos como “jaulitas” ayudan a corregir el mal hábito de dedo y la proyección de la lengua hacia delante si existe mordida abierta anterior. También existen aparatos ortopédicos que pueden utilizarse para modificar los problemas de maloclusión dental y ósea (MAA).

Si el niño deja el hábito de dedo, mamadera o chupón por sí mismo, pero éste ya le ha dejado una MAA, lo más seguro es que adopte el hábito de lengua, en el que introduce la lengua en el espacio abierto especialmente al momento de tragar. La MAA generalmente cerraría si la lengua no estuviera metiéndose allí, por lo que será necesario “entrenar” la lengua para que se coloque en el lugar debido. Esto se hará con ejercicios especiales y/o con el uso de una trampa da hábito.

La corrección de la mordida durante la dentición temporal no garantiza al 100% que el niño no vaya a necesitar algún otro tipo de aparatología en un futuro, pero se dan todas las condiciones adecuadas para que los dientes permanentes erupcionen en buena posición, siempre y cuando existan los espacios disponibles para ello.

Ya durante la dentición permanente la corrección de dichos problemas sólo podrán ser ortodónticos y/o quirúrgicos.

Se le debe conversar mucho al niño sobre los daños que le está causando el mal hábito; si el niño está listo para dejarlo por sí solo, puede ser que sólo con una buena conversación y nuestro apoyo pueda superarlo él mismo.

Es conveniente llevar al niño a su primera cita dental alrededor del 1 ½ año, o mejor aún, cuando le salga su primer diente, para que el odontólogo le dé todas las instrucciones y cuidados que debe tener con respecto a la alimentación e higiene. Si se han tenido los cuidados adecuados durante la lactancia, y el infante no presenta estados avanzados de caries, esta primera experiencia será muy agradable.

 

Malos hábitos Orales en Niños

Usualmente durante esta primera cita se familiarizará al niño con el instrumental y equipo utilizado, realizándole una limpieza o profilaxis dental y su aplicación de flúor, importante para mantener los dientes sanos y resistentes a caries.

¡Recuerda que el mejor tratamiento es siempre la prevención!

 

 

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Colaboración - Dra. Brenda Isabel Achon Ng

Dra. Brenda Isabel Achon Ng

Odontopediatra

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