27 de Septiembre de 2015

“Leucemia: La Lucha de una Familia” por Cándida Bernal

“Leucemia: La Lucha de una Familia” por Cándida Bernal

Mi nombre es Cándida Bernal. Esta es la historia de lucha contra la Leucemia que me tocó vivir junto a mi hija Marcela.

Marcela tenía 11 años cuando la llevamos a consulta médica, debido a que presentaba ganglios inflamados en el cuello y mucha palidez. En la clínica la trataron por paperas y anemia; pero luego de una semana y media, las paperas no cedían y la palidez se hacía mayor; por lo que contacté a su pediatra, y al momento de la revisión le mandó una serie de exámenes, y me dijo que contactara un hemato-oncólogo pediatra.

En un evento de la escuela en el que ella participaba, se desmayó y me contactaron, por lo que fui de urgencia a buscarla, llamé al pediatra y le relaté lo sucedido, a lo que él me dijo que recogiera los resultados de los análisis de sangre y se los llevara de inmediato. Cuando los revisó, me dijo que fuera en seguida donde la hemato-oncóloga.

Cuándo ella la atendió, le tomaron una muestra de médula ósea; y en unas horas le dieron el diagnóstico: Leucemia Linfocítica Aguda (LLA). No me imaginaba si quiera lo que podía estarle sucediendo a mi hija hasta que nos lo informaron. La hemato- oncóloga nos comentó (a su papá y a mi) que podíamos iniciar el tratamiento inmediatamente, por lo que accedimos.

Leucemia: La Lucha de una Familia por Cándida Bernal

Al recibir el diagnóstico tuve los más terribles pensamientos, porque pensé que era el final de la corta vida de mi hija, ya que fue diagnosticada apenas a los 11 años. Aunque luego de que la Doctora nos explicara la situación y que me calmara por tan fuerte noticia, me di cuenta que era el inicio de un camino de lucha por la vida de mi hija.

Ese mismo día no pude tener una conversación con mi hija para explicarle lo que estaba sucediendo, porque yo misma tenía que terminar de asimilarlo. Pero a medida que los medicamentos estaban haciendo efecto yo le iba explicando lo que podía ir pasando a medida que pasara el tiempo.

En la gran mayoría de las sesiones de tratamiento era yo quien la acompañaba, y me tocaba ser fuerte y aguantar el llanto cuando veía el dolor de mi hija durante el tratamiento. Sentía mucha impotencia y dolor al ver las duras pruebas por las que tenía que pasar ella, pero nos fortalecíamos ambas pensando que era por restablecer su salud. Luego que salíamos del tratamiento la complacíamos en lo que quisiese, si quería comer o comprar algo. Todo esto era para mantenerle un buen ánimo, ya que durante el tiempo de tratamiento se deprimen mucho y esto desfavorece a su organismo.

Leucemia: La Lucha de una Familia por Cándida Bernal

Durante el tiempo que duró todo el tratamiento debíamos tener una serie de cuidados, como por ejemplo, no tener juegos bruscos, la alimentación fue de acuerdo a su gusto y le incluía vegetales enmascarados para que los consumiera. Durante el tiempo de quimioterapia también le llevaba una dieta a base de elementos naturales (frutas, vegetales, verduras), que siento la mantuvieron con fuerzas para afrontar el tratamiento. La familia apoyó al 100% los hábitos, por lo que hasta el momento aún conservamos el consumo de productos naturales como base fundamental de nuestro consumo.

El tratamiento duró 3 años de tratamiento y 2 años de remisión (es el tiempo de chequeo luego del tratamiento). Ella respondió satisfactoriamente al tratamiento por lo que el tiempo no fue extendido. Como se le había colocado un catéter que iba conectado directamente a una vena, el mismo también debía ser mantenido hasta el momento que se le diera de alta y le fuese retirado quirúrgicamente.

Inevitablemente, el haber pasado por esta situación afectó otros aspectos de mi vida, como por ejemplo:

En cuanto a mi trabajo: me vi afectada por tardanzas y la preocupación que constantemente sentía, por lo que no podía desarrollarme al máximo. Económico: hubo un incremento en los gastos, ya que iniciamos haciéndole los tratamientos en un hospital privado (lo que era muy costoso), además de la compra de medicamentos que no lográbamos conseguirle en el seguro social y otros insumos para su tratamiento.

Personal: Aunque ya estaba divorciada, nos tocó a ambos luchar en conjunto por el bienestar de la familia. Su papá fue base fundamental también para su recuperación.

A pesar de lo difícil de toda esta experiencia, sólo al momento del diagnóstico creo que fue el único momento que sentí perder la esperanza, pero como fiel creyente en Dios, me restablecí y recuperé toda esperanza de vida y salud. Por lo que puedo decir que me apoyé principalmente en Dios y toda la familia para mantenerme fuerte y ser un apoyo para mi hija. Son momentos en los que la familia se une y se siente el apoyo.

 

Leucemia: La Lucha de una Familia por Cándida Bernal

Leucemia: La Lucha de una Familia por Cándida Bernal

Marcela hoy en día es una mujer profesional, y ha iniciado una familia. Me siento muy agradecida con Dios al ver el camino que recorrimos en aquel tiempo, y ver que ahora ella ha salido adelante con mucho éxito.

A la fecha doy testimonio y soporte a otros padres de familia y pacientes con diagnósticos similares en el Hospital del Niño; a través del Grupo Esperanza Madit, que es un grupo de padres y madres de niños con leucemia y cáncer, que basamos nuestra esperanza en el tratamiento que se resume en MADIT.

Si hay algo que les puedo decir a aquellos padres que han recibido la noticia de que su hijo(a) tiene una enfermedad grave, como la Leucemia, es que no pierdan las esperanzas, que luchen, que cumplan con el tratamiento, mejoren la alimentación y le procuren un buen estado anímico a los niños.

 

 

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Colaboración - Patricia Cedeño

Patricia Cedeño

Editora de Bebé y Familia.

Correo Electrónico: patricia@bebeyfamilia.com

 

 

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