27 de Septiembre de 2015

El vómito en los niños

El vómito en los niños

Los vómitos son una condición que se presenta con relativa frecuencia en la infancia, el cual puede ser parte de un proceso normal o ser síntoma de alguna enfermedad que afecta al niño en ese momento.

Podemos definir el vómito como la expulsión retrógrada forzada del contenido gástrico a través de la boca, como consecuencia de la contracción coordinada de los músculos del diafragma.

La mayoría de las veces, el vómito por sí solo es un evento normal que se presenta en un alto porcentaje (entre un 80% y 90%) de los niños y niñas antes de los 6 meses de edad, siempre y cuando no esté presentando repercusiones en el crecimiento y desarrollo del niño. A pesar de que en esta edad es bastante normal, el pediatra siempre debe ser informado sobre la condición que se está presentando, y evaluar al niño.

¿POR QUÉ VOMITAN LOS NIÑOS?

Una de las causas principales, y de las que más se presentan en la consulta pediátrica, es la sobrealimentación del lactante.

Cuando el pediatra hace la entrevista para determinar las posibles causas del vómito, hace una historia alimenticia del niño/a. Generalmente, los niños que están siendo sobrealimentados no presentan síntomas asociados al vómito y están por encima del peso adecuado para su edad. En estos casos, es muy común encontrar que las madres alimenten a su bebé con leche materna y luego, al no estar seguras si su bebé está saciado, le “complementan” con fórmula. Otras veces, sobre todo cuando el niño es alimentado sólo con fórmula, se le está dando con mayor frecuencia y en mayor cantidad de lo que debe ser.

Recordemos que todo niño/a tiene una capacidad gástrica, y que para que el alimento sea ingerido, asimilado y sacado del estómago (tránsito gástrico), debe pasar un tiempo de 3 a 4 horas en un lactante. Si el niño es alimentado con una frecuencia mayor, por ejemplo, cada dos horas, y con volúmenes grandes, sobrepasa su capacidad gástrica y el niño tenderá a vomitar. Para tener una mejor idea, la capacidad gástrica en un bebé de 2 meses es de unas 4 - 4 ½ onzas.

Cuando tenemos un niño mayor de 18 meses que presenta vómitos, esto deja de ser normal y es necesario llevar al niño para que lo examine el pediatra y determinar qué lo está causando. Generalmente, estos niños presentan el vómito asociado con algún otro síntoma o síntomas.

A continuación detallamos algunos de los síntomas o características que acompañan el vómito cuando hay desórdenes o trastornos de algún tipo en los niños mayores de 18 meses:

  • Vómito acompañado de fiebre y diarrea, puede estar asociado con trastornos gastrointestinales, por ejemplo, una gastroenteritis.
  • Vómito de color verde o amarillo (vómito bilioso) en un niño grande, indica que se se puede estar presentando un proceso obstructivo que impide que la comida pase más allá de donde se secreta la bilis, en la segunda porción del duodeno. Es bastante común encontrar en pacientes de bajos recursos económicos, o que viven en zonas de montañas, un parásito llamado áscaris lumbricoides, el cual se aloja en las vías biliares y ocasiona una obstrucción de las mismas. El niño/a se pone amarillo y comúnmente el diagnóstico es pancreatitis.
  • Vómitos con sangre, pueden ser producidos por gastritis o úlceras. Una de las causas principales de la gastritis es el abuso de medicación, por ejemplo, se acostumbra mucho dar medicación para el manejo la fiebre: ibuprofeno, diclofenaco, antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), etc., los cuales tienden a irritar la mucosa gástrica, y esto produce vómitos con sangre, frecuentes y asociados a dolores de barriga. La gastritis también puede ser producida por la conocida bacteria Helicobacter pylori, la cual es bastante frecuente en la consulta pediátrica.

Los vómitos con sangre también pueden estar asociados a trastornos obstructivos de las venas, como las várices esofágicas, que son unas venitas que crecen en el área del esófago.

  • Vómitos acompañados de coloración amarilla de los ojos, pueden significar una hepatitis, que es una inflamación del hígado. En niños más grandecitos, este tipo de vómito también puede significar la presencia de cálculos en las vías biliares.
  • Vómitos asociados con dolor de cabeza, este es un síntoma al que hay que prestarle mucha atención, sobre todo si son niños más grandes que vomitan y no se encuentra una causa, ya que éstos pueden ser de origen en el sistema nervioso central. En estos casos, podría ser que el niño esté presentando un tumor cerebral, que si es detectado y tratado a tiempo, pueden tener una evolución favorable.

Otras causas por las que pueden presentarse vómitos son los cuadros infecciosos virales o bacterianos, indigestión, intoxicación alimenticia, trastornos anatómicos como malrotación intestinal, invaginación intestinal, entre otros.

En niños mayores de 4 años, se encuentran también los vómitos funcionales, en los que no encontramos ningún tipo de condición orgánica o patológica. Ejemplo de esto, son los niños de vomitan en forma cíclica, y adoptan un patrón de tiempo en que vomitan sin motivo aparente alguno, puede ser cada tres semanas, cada dos meses, etc. Éstos pueden ser síntoma de algún desorden hormonal o metabólico que se resuelve a lo largo de su vida. También puede ser que tengan algún familiar que sufre de migrañas, y el vómito puede ser un indicativo de que más adelante el niño sufrirá de migrañas también.

TRATAMIENTO

El tratamiento se encamina dependiendo de la causa de los vómitos.

En los casos de sobrealimentación del lactante, en donde el niño está creciendo y desarrollándose normalmente, sólo será necesario mejorar la técnica de alimentación, alimentándolo de forma más adecuada según indique el pediatra.

Si es un caso de reflujo, pero el niño está creciendo bien, se debe adecuar la posición de alimentación, los horarios y volúmenes de cada toma. En estos casos, no es necesario dar medicación al paciente.

Si, por el contrario, es un caso de reflujo en que el pediatra considera que está haciendo daño, ya sea porque niño no está creciendo, se mantiene intranquilo, irritable y/o llorón, los alimentos se le van hacia los pulmones, es el mismo pediatra quien debe prescribir el tratamiento a seguir.

Para los vómitos en niños mayorcitos, dependerá de la causa de los vómitos. Por ejemplo, cuando se presenta una gastroenteritis viral, el tratamiento a seguir es la hidratación. Cuando son problemas de las vías biliares o hepatitis, el tratamiento específico debe ser indicado por el pediatra. En los casos de vómitos con sangre a causa de Helicobacter pylori, el tratamiento será con antibióticos prescritos por el pediatra. Si el vómito con sangre es por gastritis, se inicia el tratamiento con antiácido Vómito de origen en el sistema nervioso central deben ser referidos a un neurólogo.

Siempre es importante tener en cuenta que cuando un niño tiene vómitos, es de suma importancia mantenerlo hidratado, independientemente de la causa de los mismos.

También es importante resaltar que en pediatría no se deben utilizar los medicamentos antieméticos (medicamentos para inhibir el vómito), como la metoclopramida, muy conocida en nuestro país. De hecho, éste compuesto fue prohibido para personas menores de 18 años por el Ministerio de Salud. Lo que se debe hacer es buscar la causa del vómito y tratarla, no tratar el vómito como síntoma.

Lo más importante que los padres deben tener en cuenta cuando su hijo presenta vómitos, o cualquier otra condición, es que siempre deben consultar con su pediatra, no deben tomar medidas por su propia cuenta. Incluso cuando se trata de vómitos normales, el pediatra debe ser consultado y dar su diagnóstico y orientación.

SIGNOS DE ALARMA

Si usted observa los siguientes síntomas asociados al vómito en su niño, no dude en consultar a su pediatra, ya que puede tratarse de una condición que lo está afectando, como hemos mencionado anteriormente:

  • El niño no está creciendo adecuadamente.
  • Además de contenido alimentario, el vómito contiene sangre.
  • Vómito de contenido amarillo, o verde, mejor conocido como vómito bilioso.
  • El niño se mantiene intranquilo, llorón o irritable.
  • Al contrario, el niño se mantiene inactivo, apagado, flácido.
  • Si la mollera o fontanela anterior (el orificio en la parte anterior de la cabeza), está abombada o deprimida.
  • Vómito acompañado de fiebre.

 

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Colaboración - Dr. Ricardo Ariel Chanis Águila

Dr. Ricardo Ariel Chanis Águila

Gastroenterólogo Pediatra

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